jueves, 19 de octubre de 2017

¿TE CONOZCO?


¿TE CONOZCO?


Te cruzo en la cola del banco,

en el supermercado chino,

en la vereda

cuando paseás a tu perro.


Me siento al lado tuyo en el colectivo,

en la sala de espera del médico,

en el cine.

Y hasta pochocleamos a dúo

en la complicidad de la fantasía.


Fuimos juntos a la escuela,

leímos juntos poesía 

en un barcito más o menos decente,

nuestros hijos son amigos.


Te saludo cordialmente

porque te conozco.

Te vi cientos de veces en tu jardín,

cortando el pasto,

regando las plantas.


Te vi cientos de veces

y no me di cuenta.


Sos el Eichmann de Leonard Cohen:

cinco dedos en cada mano,

dos ojos,

una boca.

Ni espolones,

ni saliva verde.

Nada que te delate.


Pero yo estoy llorando

porque tengo miedo,

porque tengo frío,

porque no sé si estoy encerrada

en un rectángulo negro

mordido de orina y ratas,

no sé si me estoy muriendo,

si tengo las uñas rotas,

si sangro,

si estoy ciega,

si el río es una cinta sucia 

que me aprieta la garganta.

Y vos seguís regando las plantas.


Como si nada.




Arte: Alfredo Ramos Martínez

miércoles, 18 de octubre de 2017

YO SÉ QUE SOS VOS


YO SÉ QUE SOS VOS


Yo sé que sos vos,

yo soñé con tu corazón flotando en un río helado,

con tus pies azules desandados de todos los caminos,

con tu pelo lloviendo pececitos ciegos.

Yo te soñé en esa tumba mentirosa,

la que te inventaron para no escuchar

el ruido de tus huesos,

tus huesos ladrando como perros lastimados,

tus huesos solos.


Yo sé que sos vos

y tengo miedo.

Cierro los ojos y te veo tu sonrisa

zarpando hacia la nada,

tu sonrisa demasiado pura,

y veo fusiles mostrando sus dientes cariados,

dientes de metal que trituran en su podredumbre,

fuego sucio.


Yo sé que sos vos,

y en mi ombligo revientan

los nueve meses que parió tu madre,

tus juguetes de infancia,

me pregunto cuándo fue la última vez que hiciste el amor,

quién fue la mujer que resbaló por tu piel

como una gota de vino gozoso,

qué canción que te llevaste en la garganta,

qué  libro taló tu ausencia.

  
Yo sé que sos vos

y tengo miedo.

La primavera es un virus de luz

que no nos entra por ningún lado,

porque sos mío,

sos de todos,

y el grito no llegó a tiempo.


Metal, frío, horror.

Sos vos

y ellos

son los que vienen por nosotros.




martes, 17 de octubre de 2017

MATRIMONIO II


MATRIMONIO II



Te miro desmalezar el jardín

y me pregunto

dónde está el hombre del que me enamoré.

El del abrigo color camel

y la botella de vino

que jamás se me subía a la cabeza.

El que me escuchaba

y no cabeceaba sobre los platos sucios

mientras yo leía en voz alta

poemas de Bukowski

o Marge Piercy.



Tampoco yo soy la mujer de la que te enamoraste.

Ya no soy hermosa.

Ni siquiera soy feliz.



Mr. Dumb y Rocket Boy se amenazan

como dos matoncitos de escuela.

En cualquier momento se van a las manos

y hasta la vista, baby,

sin dar siquiera tiempo a los Testigos de Jehová

de celebrar su tan promocionado Armagedón

(se los dijimos:

deberían haber leído los folletos

que dejamos en sus buzones durante años

antes de tirarlos a la basura).

Ese sí que es un problema.



Que dos personas que no se aman

duerman juntas

es, apenas,

un accidente doméstico.





Arte: "Man offering engagement ring to girlfriend"Robert Dale



domingo, 15 de octubre de 2017

HIJO



HIJO


Y un día algo se rompió.

algo tenue como una burbuja de jabón

que flotaba entre vos y yo.

Un hilo invisible que nos unía,

mi camino y tus pies

mi corazón y tus manos.

Algo que supuse eterno.


Imaginé tu llegada

como el fin de la soledad.

No fui justa.

Los pájaros vuelan

y mi orfandad jamás resuelta

me hizo soñar

con un pájaro lisiado.

Bauticé con mis carencias

tu dulce olor a cachorro.

A veces creo que es mi soledad

la sombra que oscurece

tus pupilas verdes.


Tengo de vos

algún beso descuidado

y el ruido de la llave en la puerta.

Me digo que está bien.

Que así es como debe ser.

Que las burbujas tienen los días contados.

Que los hilos se cortan.


Mientras acomodo tus recuerdos de infancia

en los estantes del llanto

escucho a un extraño rasgar la guitarra

en el cuarto de al lado.



Arte: "Young Boy Playing The Guitar",  Lucille Valentino